Aprende el arte del automasaje

Con el ajetreo del día a día, es fácil olvidar tomarse un tiempo para relajarse y centrarse en el cuerpo y la mente. Al aprender el arte del automasaje, podrás tomarte unos momentos para ti al día que activarán tu concentración y te dejarán tranquilo y con más energía.

Los masajes ayudan tanto a los músculos como a la mente. Un automasaje corto puede aliviar y relajar inmediatamente los músculos doloridos. La segunda ventaja de esta técnica es mental: el acto de centrarse completamente en el cuerpo permite al cerebro desestresarse. A continuación se muestran algunas técnicas de masaje que puedes hacer por tu cuenta, tanto en el trabajo como en casa.

La técnica de la pelota de tenis

Quítate los zapatos con discreción debajo de tu mesa y coloca una pelota de tenis debajo del arco del pie. Mueve la pelota bajo las plantas, aplicando cierta presión para darte un masaje agradable. Muy recomendado para las amantes de los tacones altos.

Un masaje de manual

En el trabajo utilizas mucho las manos, así que puedes recompensarlas con un masaje rápido con crema hidratante. No solo te ayudará a relajarte, sino que además te dejará unas manos suaves y sedosas. Utiliza el dedo pulgar para masajear la palma de la otra mano, y luego sube por cada dedo y acaba pellizcándote suavemente la piel que hay entre las articulaciones para despertarte.

Relaja los brazos

Frota el antebrazo con el pulgar realizando movimientos a lo largo para estimular el flujo sanguíneo. Cuando sientas que la piel se ha calentado, realiza masajes en pequeños círculos hacia arriba y abajo por el brazo y el antebrazo utilizando los dedos índice y corazón.

Cómo aliviar unos hombros cargados

A menudo no nos damos cuenta de que nos hemos pasado el día con los hombros a la altura de las orejas, normalmente por estar sentados delante del ordenador o al teléfono durante demasiado tiempo. Utiliza las puntas de los dedos para masajearte el cuello con movimientos circulares, empezando por la nuca y trabajando hacia abajo y hacia fuera.

Estira la columna

Otra de las posibles víctimas del trabajo de oficina es la espalda. Cierra los puños y utiliza los nudillos para hacerte masajes en pequeños círculos hacia la izquierda y la derecha recorriendo toda la columna, hasta donde puedas llegar. Cuando termines, abrázate con los brazos y estira los músculos superiores de la espalda. Al centrarte en tu columna unos minutos, notarás que después adoptas una mejor postura.

Alivio del dolor de cabeza

Aunque no tengas dolor de cabeza, un masaje de cráneo puede ser maravillosamente relajante. Solo tienes que dibujar círculos en el cuero cabelludo con las yemas de los dedos e ir aumentando gradualmente el tamaño de los círculos y la presión.

Unos pocos minutos de automasaje en el trabajo pueden mejorar tu rendimiento el resto del día. Y, cuando llegues a casa, podrás pasar tanto tiempo como quieras haciéndote automasajes. ¿Por qué no lo pruebas después de un baño con música relajante? Cuéntanos si tienes alguna técnica de automasaje infalible.

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