Comer a deshoras

Cada vez es más habitual llevar un ritmo de vida acelerado, sin tiempo para cuidarnos y sin horarios fijos. A veces es complicado poder planificar todas las comidas del día, por lo que acabamos picando entre horas, comiendo cualquier cosa y cenando tarde.

La realidad:

Existen diferentes alimentos que podemos incluir en nuestra dieta para aportar probióticos de forma natural. Algunos de los más adecuados son el yogur, el queso, el chucrut y la kombucha. De hecho, todos aquellos alimentos que hayan experimentado un proceso de fermentación serán ricos en probióticos.

Cenar demasiado tarde

Durante la noche el ritmo intestinal se ralentiza, por lo que cenar tarde y de manera abundante puede provocarnos una digestión lenta y pesada.

Para sentirnos bien a la hora de ir a dormir, lo más recomendable es cenar dos o tres horas antes de acostarnos. Nuestro cuerpo sigue el ciclo de luz que marca el ritmo circadiano; es decir, cuando empieza a oscurecer, el cuerpo se prepara para relajarse e irse a dormir.

Es importante tener en cuenta esto, ya que, si nuestro organismo está listo para irse a dormir, no lo estará para recibir alimentos. Al digerir los alimentos más lentamente, la digestión será mucho más pesada, provocando molestias y malestar.

Para evitar las cenas tardías, te recomendamos planificar las comidas y cenar algo ligero dos o tres horas antes de ir a dormir.

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