Mitos y verdades

Hay muchos mitos y rumores en referencia a los probióticos, los bífidus y la flora bacteriana. Pero, ¿cuáles son verdad y cuáles son solo mitos?

Lista de mitos

La realidad:

LA VERDAD Existen varias razones que recomiendan los alimentos probióticos como la mejor opción para obtener bacterias probióticas:
  • Los alimentos probióticos pueden atenuar los ácidos estomacales y así aumentar las posibilidades de que los probióticos lleguen vivos al intestino.
  • Los alimentos fermentados que contienen probióticos, como algunos yogures, son además una fuente de nutrientes como el calcio o el potasio.
  • Es la opción más fácil y agradable para aquellas personas con problemas para tragar o que no quieren ingerir pastillas.

La realidad:

LA VERDAD No. La mayoría de los beneficios de los probióticos son específicos de unas cepas determinadas. Cada grupo de probióticos tiene distintas especies y cada especie tiene diferentes cepas. Esta diferenciación es importante porque, aunque los probióticos sean de una misma especie, sus beneficios pueden ser distintos en función de la cepa o la combinación de cepas que tenga.  

La realidad:

LA REALIDAD Activia es un yogur probiótico producido por Danone , tanto yogures semisólidos o bebibles, y vendidos en envases pequeños y grandes en más de 30 países. Activia contiene fermentos naturales que son probióticos,  vitamina B12, vitamina B2​ y calcio.

La realidad:

LA VERDAD Los alimentos prebióticos estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas en la flora intestinal. A diferencia de las bacterias vivas de los probióticos, los prebióticos son solamente sustancias sin vida que ayudan a potenciar los efectos beneficiosos de los microorganismos probióticos.

La realidad:

LA VERDAD La palabra probiótico proviene del latín pro que significa “a favor de” y bio que significa «vida».  Así pues, como su nombre indica, los probióticos son “bacterias buenas y amigables” que nos proporcionan beneficios.

La realidad:

Las enzimas son un elemento vital para nuestro cuerpo. No solo está presente durante la digestión, sino que es la pieza clave para cualquier reacción química que sucede en el cuerpo.

La realidad:

Si bien es cierto que hay bacterias que pueden ser perjudiciales para nuestro organismo, la realidad es que la mayoría de ellas son beneficiosas para nuestra salud y para nuestra flora intestinal. Se calcula que en el interior del cuerpo humano puede haber más de 2.000 especies de bacterias. De todas ellas, solo 100 podrían llegar a ser perjudiciales.  

La realidad:

Los alimentos que contienen mayor cantidad de probióticos son aquellos que han pasado por un proceso de fermentación, ya que para ello se utilizan diferentes tipos de bacterias beneficiosas para el organismo.

La realidad:

Aunque es fácil confundirse, los probióticos y los lactobacillus NO son lo mismo. Lactobacillus son un tipo de bacterias que podemos encontrar con facilidad en nuestro intestino. Es cierto que es una de las bacterias más utilizadas como probióticos, ya que producen ácido láctico y facilita la fermentación de algunos alimentos. Sin embargo, los probióticos son el conjunto de bacterias beneficiosas que encontramos en el intestino. Entre ellas, encontramos Lactobacillus, pero también otras 400 clases más de bacterias.

La realidad:

Más bien al contrario. Los microorganismos que forman parte de la flora intestinal colonizan nuestro intestino cuando estamos todavía en el vientre de nuestra madre. Una vez allí, va creciendo y variando en función de los alimentos que digerimos. Es decir, cada flora intestinal es única. No hay dos individuos con la misma.

La realidad:

La flora intestinal es un ecosistema muy complejo que se puede alterar con facilidad por diferentes motivos: estrés, antibióticos, mala alimentación… Pero SÍ que se puede regenerar. De hecho, el consumo de probióticos y prebióticos nos ayuda a mantener el equilibrio de la microbiota y a regenerarla.

La realidad:

Las enzimas son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo, pero no las podemos obtener de cualquier alimento. De hecho, gran parte de las enzimas de los alimentos se pierden al ser cocinadas, por esto los alimentos más adecuados para obtener enzimas digestivas son las frutas y las verduras, especialmente el kiwi, la piña o la papaya.

La realidad:

Los probióticos NO son un medicamento. Aunque se pueden encontrar como suplemento alimenticio, la verdad es que hay alimentos que llevan una buena cantidad de probióticos. Entre ellos encontramos los productos lácteos y otros fermentados como el kéfir o la kombucha.

La realidad:

Los prebióticos son parte de los alimentos que el organismo no puede digerir y, por tanto, sirve como “alimento” para las bacterias que forman la flora intestinal. Es decir, por normal, los prebióticos forman parte de nuestra alimentación de forma natural. Los podemos encontrar, sobre todo, en alimentos como el trigo, la avena o las alcachofas.

La realidad:

Existen diferentes alimentos que podemos incluir en nuestra dieta para aportar probióticos de forma natural. Algunos de los más adecuados son el yogur, el queso, el chucrut y la kombucha. De hecho, todos aquellos alimentos que hayan experimentado un proceso de fermentación serán ricos en probióticos.

La realidad:

Los prebióticos y los probióticos NO son lo mismo. Los probióticos son organismos vivos que podemos encontrar en nuestra flora intestinal, mientras que los prebióticos son alimentos funcionales que, al no poder ser absorbidos por el organismo, sirven de alimento a las bacterias que forman parte de la flora intestinal. Es decir, los prebióticos son el “alimento” de los probióticos.

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